“¿Por qué siempre termino en el mismo lugar?”
María también había hecho “lo correcto”: terapia, libros, podcasts, talleres. Entendía sus patrones y podía explicarlos con detalle. Pero cuando llegó ese mensaje que le movía el piso, volvió el viejo guion: justificarse, esperar que el otro cambiara, sentirse pequeña. Y la pregunta que quizá hoy te haces tú también:
“¿Cómo paso de sentirme víctima a ser la protagonista de mi vida?”
Spoiler: no es cuestión de culparte ni de “ponerle garra” a todo. Es un cambio de eje: tomar responsabilidad sobre mi bienestar. No es cargar con todo, es recuperar tu poder de elección.
La trampa de la víctima (el guión que parece lógico)
La mente es brillante para armar argumentos que nos dejan justo donde estamos. Suenan así:
- “Si él cambiara, yo estaría bien.”
- “No puedo porque en mi familia siempre fue así.”
- “Yo no elegí esto, me tocó.”
- “Ya lo intenté mil veces, no es para mí.”
Estas frases parecen sensatas… pero esconden un precio alto: ceden tu poder. Colocan fuera lo que sí puedes decidir hoy. No niegan el dolor ni la injusticia; solo recuerdan que sin acción propia no hay transformación. Lo que pasa es que el cerebro es adicto químicamente al victimismo, y toda una sociedad lo refuerza! Así que no es tu culpa! es simplemente lo que aprendiste de alguien más. Pero se puede hacer un esfuerzo consciente en cortar ese automatismo.
Responsabilidad no es culpa. Culpa es mirar al pasado con dedo acusador; responsabilidad es mirar al presente con una actitud “activa” que sabe distinguir de qué hacerse cargo y de que no para estar bien con uno mismo.
¿Y qué es la “Responsabilidad emocional”? No es tragarlo todo
En las relaciones solemos hablar de responsabilidad afectiva, o emocional. Significa tres cosas muy concretas:
- Reconozco lo que siento (sin minimizarlo ni dramatizarlo).
- Lo nombro y lo comunico de forma asertiva (con límites claros).
- Elijo una acción alineada con mis valores (aunque sea pequeña).
No es “aguantar”. Es coherencia: pensar, sentir y actuar en la misma dirección. Eso es empoderamiento femenino en la vida real: menos discurso, más decisiones sostenidas. Muchas mujeres no logran conectar con sus emociones o no les dan lugar a expresarse. Otras tienen en claro lo que sienten, pero donde la mayoría falla es en la forma de comunicar esos sentimientos, decisiones y límites a los demás. Una tiene que hacerse cargo de aprender cómo comunicar de forma asertiva, sin ser pasiva pero tampoco agresiva. Luego la acción alineada se da como consecuencia de las dos anteriores.
Por qué entender no siempre alcanza
La comprensión es luz. La terapia ordena. Pero los hábitos emocionales se reescriben con práctica, no solo con insight. Si tu cuerpo está entrenado para congelarse, complacer o explotar, va a intentar llevarte ahí una y otra vez. Esto es así por lo que el sistema nervioso “aprendió” en el pasado y la cantidad de hormonas que se segregan internamente cuando ocurren una u otra cosa. Por eso, además de entender, necesitamos entrenar respuestas nuevas en lo cotidiano: otra palabra, otra pausa, otro límite, otra salida. Solo pasando la experiencia a través de la acción – que incluye nuestro cuerpo- es cuando podemos lograr cambios sostenidos.
Sanar es comprender. Transformar es actuar distinto, aun con dudas, cuando estamos aprendiendo.
Señales de que sigues en el guion de víctima
- Esperas que “algo” externo (pareja, jefe, familia, suerte) te habilite a moverte.
- Te cuentas la misma historia una y otra vez, pero no cambian tus acciones.
- Te hablas con dureza o te justificas: un día te prometes todo, al otro te saboteas.
- Sientes que negocias tu valor para no incomodar.
- Pides señales al universo… y pospones la decisión que depende de ti.
Si te ves aquí: hay un hábito aprendido que hoy puedes reentrenar!
Tres prácticas para pasar a protagonista (empieza hoy mismo)
1) La pregunta de poder (10 minutos)
Cuando te invada el bucle, detente y pregúntate:
“¿Qué ‘sí’ depende de mí en los próximos 10 minutos?”
Haz una acción mínima: enviar ese correo, anotar el límite que dirás, apagar el móvil y caminar 5 minutos. La clave es mover el eje de “no puedo” al “sí puedo esto”.
La señal que le mandas a tu cerebro es algo así como “No controlo todo, pero hoy elijo mi siguiente paso.” (Es decir, elijo ser responsable!)
2) Diario de coherencia (pensar–sentir–actuar)
Cada noche, dedicar 5’ a escribir unas pocas líneas – Esto es muy poderoso a nivel cerebral y nos permite conectar con las emociones que hay debajo de todo lo que nos pasa día a día y que si no paramos, pasamos por alto:
- Pensé: ¿qué relato me conté? Ser sincera, todos nos contamos historias.
- Sentí: ¿qué emoción predominó? Describir si hay mezcla de distintas emociones.
- Actué: ¿qué hice que me acercó (o alejó) de lo que quiero? Y si actué “como siempre”, no juzgarme. Solo observar, dar espacio a mirar esa reacción que quiero cambiar sin castigarme.
En una semana verás patrones y pequeñas victorias. Eso nutre tu autoestima desde la evidencia, no desde el “debería”!
3) Límite en 3 capas (frase + acción + consecuencia)
Un límite no es un discurso, es un acuerdo contigo. No le ponemos límites a los demás, nos los ponemos a nosotras mismas para respetarnos, cuidarnos, priorizarnos.
- Frase: “Con respeto, esto no lo acepto.” No lo quiero, no lo necesito, no lo priorizo ahora…
- Acción: “Si se repite, me retiro de la conversación.” A veces no podemos irnos rápidamente de entornos que nos hacen mal -Ej. trabajo con mal clima laboral- pero siempre podemos hacer pausas, callar, retirarnos por un rato.
- Consecuencia: Y la cumples. Sin castigos, sin amenazas. Solo coherencia. Es decir, pensar de antemano lo que harás si un límite es traspasado. Lo más sano sería tener una conversación con las personas que nos importan: aquí es importante distinguir cuánto de eso que “el otro me hace” en realidad yo lo permití. Al mismo tiempo, ser autocompasiva conmigo, porque estoy aprendiendo, pero también compasiva con el otro, que a veces no suele ser consciente que estaba traspasando un límite (porque yo tampoco lo comuniqué). Y con quienes no son vínculos cercanos, podemos elegir no compartir tanto tiempo o alejarnos completamente.
Practica primero en escenarios simples (tiempo, tareas, redes). Luego llévalo a vínculos clave. Tu sistema nervioso necesita ensayos seguros para sostener límites mayores.
Relaciones conscientes: responsabilidad compartida, no sobrecarga
Ser protagonista no es hacerte cargo de todo. Es distinguir: esto es mío, esto es tuyo, esto es del vínculo. Cuando cada quien asume su parte, la relación crece en respeto y claridad. Cuando no, eliges: limitar, pedir ayuda o retirarte. Eso también es amor propio. El desafío en las relaciones es que todos estamos aprendiendo, el otro también. Es por eso que hay que elegir en cuáles relaciones estamos dispuestas a invertir nuestro tiempo y energía para cuidarlas, respetando que el otro también tiene derecho a poner sus límites y equivocarse, al igual que yo. Y cuáles es mejor soltar o transformar la forma de vincularnos.
Del drama a la claridad: tu siguiente paso
Si quieres bajar esto a tierra con estructura, creé un cuaderno práctico para ti:
📥 Lead Magnet — “Del drama a la claridad: guía práctica para tomar responsabilidad sin culpa”
Incluye:
- Plantillas del Diario de Coherencia para 14 días.
- Guiones Límites en 3 capas: aprende a ponerlos en el trabajo y en relaciones.
- Checklist Responsabilidad Emocional para identificar “qué es mío y qué no”.
- Preguntas de revisión para sostener el cambio.
Descárgalo y úsalo como tu mapa. No necesitas hacerlo perfecto; necesitas empezar.
¿Te gustaría tener herramientas reales para dejar de sentir que todo te pasa… y empezar a sentir que todo te transforma?
Si estás cansada de repetir los mismos patrones, de reaccionar en automático o de cargar con lo que no te corresponde… no te juzgues. Respira.
Solo estás en proceso. 🌱
Con profesionalidad, amabilidad y humildad, acompaño a personas que desean dejar atrás el drama y comenzar a vivir con más calma, claridad y dirección.
Por eso te preparé un mini ebook gratuito donde comparto ejercicios y prácticas simples para que empieces a dar ese paso hoy:
🎁 Descárgalo gratis aquí:
👉 “De víctima a protagonista”
Una guía práctica para tomar responsabilidad sin culpa, fortalecer tus límites y recuperar tu energía emocional.
Descubrirás herramientas como:
✨ Diario de coherencia – para reconocer lo que sentís y elegir cómo responder.
✨ Guiones para poner límites – sin culpa, con respeto y firmeza.
✨ Checklist de responsabilidad emocional – para distinguir qué es tuyo y qué no.
✨ Preguntas de control – para mantenerte en tu centro, incluso en el caos.
Es tu primer paso para soltar el rol de víctima, dejar de cargar mochilas ajenas y convertirte en la protagonista consciente de tu vida.
💫 El cambio no viene de culparte.
Viene de acompañarte con compasión, constancia… y herramientas reales.